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Audiencia (Adziel)

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Audiencia (Adziel)

Mensaje por Alistair el Mar Mayo 08, 2012 2:08 pm

Había dejado todo listo en Hokkan para su extensa partida. A nadie dio razón de su destino, solamente se aseguró que cada uno cumpliera con su deber en su ausencia y la del rey... si es que todavía se disponía serlo, ya que a su consideración, no solamente Riku Shamtul había abjudicado de su puesto.

Le llevó varios días de cabalgata, pero finalmente se encontraba donde debía estar, según lo presentía. Había solicitado previamente una audiencia con la reina, enviando a uno de sus más confiables mensajeros: un halcón peregrino. Se la habían concedido, el tiempo que le llevaba viajar de un lugar a otro le otorgaba suficiente tiempo a su majestad para ordenar sus menesteres y que él no fuera una interrupción.

Apenas llegó la ciudad, se dirigió de inmediato al palacio, pese a su cansancio y desaseo, aunque era impropio, le parecía urgente y según había escuchado, la monarca del lugar no era una mujer inaccesible o dura, sino lo contrario y esperaba abusar de su gentileza en esta ocasión.

La esperaba pues en su despacho, donde la cita se había concretado y se dirigió hacia la ventana para sentir la luz en su rostro, mientras la dama hacía acto de presencia.

Alistair

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Re: Audiencia (Adziel)

Mensaje por Adziel el Sáb Mayo 12, 2012 1:14 am

Aquél era un día como cualquier otro. Se había despertado temprano como de costumbre, aseado y preparado para cumplir con sus obligaciones como monarca de Sairou. Era una tarea tediosa y agotadora, pero aún así debía hacerla. Era su obligación y lo único que podía hacer para proteger a los preciados habitantes que en ese reino vivían. Se preguntaba cómo lo pasarían los demás reyes. Quizá peor que ella teniendo en cuenta que Kutou estaba en plenas tratativas para conseguir que se unieran ambas órdenes y Kounan había perdido a su rey. Hokkan por su parte y al igual que Sairou, era uno de los reinos más tranquilos y pacíficos hasta ese momento. Realmente su rey estaba haciendo un excelente trabajo. Ambos reinos se asemejaban enormemente. No sólo por la paz que en ellos reinaba, o aparentaban mostrar, sino también porque pronto ambos reinos estaría protegidos por una barrera. Adziel no permitiría que Sairou sufriera otro ataque como ocurrió en el pasado, ni tampoco permitiría que sus extrañas y desconcertantes visiones se hicieran realidad.

Tanto Xion como sus habitantes eran sumamente enigmáticos. Incluso los mismos dioses que lo protegían lo eran, aunque había uno que parecía no tener interés por velar por el bienestar de sus hijos. El supremo se había vuelto una criatura siniestra que sólo quería que se enfrentaran en una guerra interminable. ¿Por qué tenía que ser así? ¿Podía ser tan grande el aburrimiento o el mismo odio hacia sus creaciones como para obligarlos a hacer algo así? No había respuesta alguna para esos interrogantes. Lo que les restaba por hacer era dejar que las aguas fluyeran y procurar tomar las decisiones más acertadas que beneficiaran a todos. Y aún teniendo eso en mente, muchos de los monarcas sólo pensaban en cumplir con el capricho de Dios puesto que de lo contrario, Sairou nunca habría sido bombardeada, Cristal hubiera mantenido el esplendor que siempre la caracterizó, el veneno nunca habría amenazado con acabar con las vidas de la mayor parte de los habitantes del mundo. En resumen, el mundo donde vivían era el más cruel de todos...

Como siempre había dedicado su día a meditar y realizar sus tareas. Su objetivo era terminarlas antes de lo previsto para poder recibir al visitante que en cualquier momento podría llegar. No sabía exactamente cuando llegaría, puesto que en la carta no estaba especificado, mas tenía el presentimiento de que faltaba poco para ello.

Poco después de concluir con su trabajo, se retiró a sus aposentos, creyendo que ya no vendría, mas poco después uno de los sirvientes se aproximó a su habitación y le informó de la llegada del joven. Tal parecía que sus finos sentidos no le habían fallado y fue un alivio estar lista para reunirse con él. Caminó por los extensos pasillos, hasta llegar al lugar donde estaba esperándola. Se adentró en la habitación y con una sonrisa dijo: —Mis más sinceras disculpas por la demora, milord. Por favor, tome asiento. —Acto seguido tomó asiento en su lugar. No comprendía cuáles eran los motivos de su visita, pero creyó que quizá había sido por órdenes del mismísimo monarca de Hokkan. No obstante, y a pesar de su curiosidad, prefirió esperar a que el joven le explicara el motivo de su visita si es que lo hacía, puesto que consideraba un tanto descortés preguntar cuando apenas había llegado…



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Re: Audiencia (Adziel)

Mensaje por Alistair el Sáb Mayo 12, 2012 12:51 pm

Apuntó su rostro hacia la tierra al escuchar en la lejanía aquéllos ligeros y gráciles pasos aproximándose, haciendo eco en el vacío de esos pasillos tan extensos, filtrándose a través de las espesas paredes para aterrizar en sus agudizados sentidos. Antes que su voz, su aroma se hizo presente en la estancia, inundando la nariz del Sacerdote y grabándose en su memoria (Por favor, descripción del aroma de Adziel ^^)

Adziel escribió:Mis más sinceras disculpas por la demora, milord. Por favor, tome asiento.
Su voz era acariciante para los sentidos... hace mucho que Alistair había perdido el camino en cuanto la definición de "belleza" que por excelencia se daba. Para él, no significaba lo que para todos, así que solamente pudo pensar en la reina como una bella melodía, al escuchar las habladurías al respecto de su apariencia, siendo siempre muy curiosa la gente al sentirse tan atraída por la estética.

Ella pudo ver a un hombre de prominente estatura, portando una ostentosa y pesada capa, recubierta del plumaje más extraordinario, quizá para ella conocido (plumas de pegaso), quizá simplemente algo digno de verse al momento de relucir con la débil luz que abordaba la habitación en esa hora del día. El hombre se dio la media vuelta, mostrando sus ojos cerrados y una apacible faz. Le reverenció, como la monarca qué era y conservó sus modales de caballero, permitiendo que antes que él, ella estuviera cómoda en sus propios dominios. Luego tomó asiento él mismo, acomodando los bordes de su capa con cuidado, mostrando una media sonrisa al dirigirse a la reina.

- Es un honor majestad, finalmente conocerla de persona a persona y debo agradecer por su recibimiento con tan breve aviso. -

Por otro lado, él hombre era conocido por ser Consejero Central, además de ser el Consejero Real de su majestad. Médico y Sacerdote, "El Gran Maestre" no era en sí precedido por su fama en tierras ajenas, más su nombre: Alistair Aleanurdrenn siempre era de notarse en los concilios y reuniones. Finalmente le ponía un rostro a ese nombre y francamente, era mucho más joven de lo que siempre se esperaba de alguien con tal oficio y posición en Hokkan, sobretodo siendo un mortal.

- Antes que nada: no vengo representando a mi señor, Sir Magnus, sino que vengo a hablar en mi propio nombre, con lo que espero no se comprometa a Hokkan o a su monarca, incluso a usted, señora. - sintió ligeramente - Acudo a usted preocupado por la cambiante y reciente situación de la Ciudad de Cristal. El proceder del rey Shamtul (recordando que cuando creé este tema, él todavía no renunciaba a su cargo) ha despertado mi inquietud, me ha hecho preguntarme si algún día tendrá en la mira el resto de las ciudades... -

Desde hace rato, su sonrisa se había esfumado y ahora permanecía serio, cruzado de brazos mientras hablaba de lo que bien conocía, lo que la historia nos había mostrado tantas veces.

- Viéndolo fríamente, un vacío de poder siempre es tentador y no culpo al rey de ver una oportunidad de expasión, sin embargo ¿por qué ahora? Es la pregunta correcta... -

No solamente estaba ese asunto, sino también la declaración reciente de la reina Etsuko, la cual llegó a sus manos durante el trayecto de su viaje, dejándolo sino perplejo. También la llegada de su impuesto rey lo preocupaba, esas ideas radicales y esa irreverencia digna de él eran en teoría alentadoras, pero en práctica a veces terribles, como aquélla vez que simplemente encontró perfectamente "aceptable", cerrar y desfalcar la Catedral. Aunque no se había mostrado inflexible, ya que luego de una charla, lo hizo ver el error de su proceder y el mismo rey lo aceptó, lo cual, dejaba al Consejero más tranquilo al saber que todavía podía "aconsejar" a su señor.

Se perdió en sus cavilaciones por instantes, pero en cuanto la voz de la reina se hizo escuchar, prestó toda su atención a ella y a su opinión.

"Descripción Alistair":
Rodeado por un aire de mucha nobleza, siempre da una fuerte impresión a primera vista. Posee la complexión de un soldado, pero su porte es - indudablemente - el de un aristócrata. Aunque de rasgos finos, la angulatura de su rostro lo provee de una viril galanura. Su cabello platinado y crespado cae a capas sobre su ancha espalda. Su rostro suele permanecer apacible, innerte, ya que la expresividad es una cualidad que le ha sido negada, algo que a veces utiliza en su propio beneficio. Corona su temple tranquilo con una perpetua sonrisa a medias, es difícil leer al monarca. Su voz es grave e impone respeto, aunque su tonalidad permanece amable y juvenil, la modula muy apropiadamente a su estado de ánimo para compensar esa carencia expresiva.

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Re: Audiencia (Adziel)

Mensaje por Adziel el Vie Mayo 18, 2012 2:15 am

En tanto esperaba que el joven tomara asiento, se acomodó en su lugar y comenzó a revolver delicadamente su cabello para acomodar sus rebeldes bucles. Cada vez que realizaba esa acción, se podía sentir a su alrededor un suave aroma a rosas que emanaban de su cabello y de su suave y delicada piel. Las características sublimes de la joven la hacían ver especial. Cualquiera que la viera, aún en su forma humana, podría notar que había algo que ocultaba. Quizá no debiera mostrarse tal cual era ante todo aquél con quien se cruzara, mas era una criatura demasiado sincera y pura como para esconderse detrás de una apariencia falsa, aún sabiendo que esto le podría causar serios problemas e incluso ponerla en peligro. Pero ¿cómo podría ocultar algo que era parte de ella desde su nacimiento? Se creía que cada uno de los seres celestiales tenía un aroma particular y una voz dulce que calmaba y llenaba de paz a quien tuviera la suerte de percibirlos, y Adziel no era la excepción. Muchos podrían preguntarse qué hacían criaturas tan puras, como lo eran los habitantes de Sairou, conviviendo con todas las demás especies que en ese mundo habitaban, mas había sido decisión del supremo que todos compartieran ese espacio físico, sin importar las diferencias.

Unas finas e invisibles hebras unían a cada uno de las criaturas que vivían en ese mundo. Esas hebras los conectaban de formas impredecibles y en cierto momento lograban hacer que sus caminos se cruzaran, tal y como había pasado en ese momento con Alistair y Adziel. Lo que haya guiado al mago hasta Sairou, sólo él lo sabía, y pronto develaría el misterio y respondería a la pregunta que se había formulado en la mente curiosa de la arcángel. Frente a ella tenía a un hombre que en apariencia mostraba una nobleza y generosidad que muy pocos tenían. Si bien no debía juzgar a un libro por su propia cubierta, no pudo borrar esa primera impresión de su ser. No podía confiar ni en su propia sombra, por lo que debía proceder en forma prudente y media todas sus palabras, no porque el pudiera significarle algún tipo de amenaza, sino porque nunca se podría saber si habría oídos extraños alrededor.

Por un momento la mirada de la joven se fijó en la extraña capa emplumada que cubría el cuerpo de su invitado. No eran como las propias... Había algo muy particular en ellas y sabía qué era exactamente; las conocía a la perfección puesto que en el castillo había cuatro personas que las poseían. ¿Un cazador? Llegó a pensar por un momento, mas esa idea se borró de su mente tan rápido como apareció. Podría ser simplemente un regalo. ¡Quién podría saberlo! Ese no era el momento para enfocarse en pequeños detalles. Al joven se lo veía tranquilo y pacífico; esa era la pauta que hacía que tanto Adziel como el lobo, que reposaba a un lado de la silla de ella, se sintieran completamente cómodos ante su presencia.

Es un placer para nosotros, contar con su presencia —respondió con amabilidad una vez que ambos se hallaban en sus lugares correspondientes. Permaneció en su lugar en todo ese tiempo, prestando mucha atención a cada una de las palabras del joven. Como lo había previsto, el mago fue bastante directo para explicar el motivo de su visita, y era una cuestión de cordialidad que todo aquél que pidiera una audiencia exclusiva con alguno de los monarcas, diera a conocer las razones por las cuales acudían a su presencia. Esta acción incluso la efectuaban los mismos soberanos. el protocolo y la etiqueta eran fundamentales en situaciones como esta, quizá un tanto tediosas, pero eran costumbres que los habían precedido durante milenios.

Ciudad de Cristal era la preocupación de la mayoría de los reinos porque representaba un punto estratégico importante. Se suponía que quien dominaba ese territorio era el monarca supremo, pero aún no había dado señales de vida, y fue esa, la perfecta oportunidad por la que se valió el Rey demonio para apropiarse del reino. De no haber sido por la velocidad y el secretismo, hubieran sido capaces de hacer algo por Cristal y es muy probable que los demás monarcas se hubieran mostrado deseosos de aportar su granito de arena, a menos claro, que tuvieran intenciones ocultas y que estuvieran obrando junto a Riku.

Es imposible saber cuáles son las intenciones del Rey demonio y es algo que me preocupa demasiado. Es bien sabido que Ciudad de Cristal representa un punto estratégico para todos los reinos y le permite a cualquiera acceder e ingresar a los distintos territorios con mayor facilidad —se detuvo unos segundos para analizar la situación y pensar en las palabras correctas antes de proseguir. —El desafortunado estado de la ciudad fue lo que empleó para poder "ganar", en cierta forma, el apoyo de los habitantes, si es que no se valió de otros medios. Tanto Sairou como Kutou, estuvieron brindando su apoyo para reconstruir la ciudad en el menor tiempo posible, pero el Rey se adelantó a cualquier acción que pudiéramos llegar a tomar... —Intentaba mantenerse lo más serena posible mientras daba su discurso aunque quien la escuchara podría notar su extrema preocupación. ¿Quién no podría sentir desasosiego luego de todo lo que había ocurrido?

Créame, joven Aleanurdrenn, lo que pueda ocurrir con Cristal, es de interés mundial, tal y como usted mismo lo expresó. Dudo mucho que el Rey sólo desee ampliar su territorio y creo que todas las naciones se encuentran amenazadas. Aún no sabemos cómo procederá, pero lo que podemos hacer es simplemente estar pendientes de todos los mínimos cambios y reforzar las barreras protectoras y las respectivas fuerzas de seguridad. —La oscuridad no tardaría en caer sobre las cabezas de todos los habitantes de ese desconcertante mundo...

Off:
Mil disculpas de nuevo por la demora >.<



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Re: Audiencia (Adziel)

Mensaje por Alistair el Vie Mayo 18, 2012 10:43 pm

Rosas...

No hizo mella en aspirar su aroma tan suave y perfumado, inevitablemente, al apreciar el mismo, donde quiera que fuere, pensaría en la reina de Sairou, podría escucharla meciendo su cabello, rompiendo las frágiles fibras al hacerlo... además, había algo en ella, algo extraño, de lo que solía hablar mucho, una recurrencia en conversaciones de monarquía: esa sensación de tranquilidad al estar junto a ella, ese bienestar que acechaba al ser en cuanto rompía distancia con la reina. No sería descabellado pensar, que su majestad no era humana, sino todo lo contrario: era lo más evidente.

Una segunda respiración y un aroma bastante distintivo delataron al tercero presente en la escena, el cual apenas había notado el médico. Alistair no sabía de qué se trataba, más allá de que era un animal de buen tamaño, según ponía atención en su respiración, seguramente algún guardián fiero de la delicadeza de la reina.


—Es imposible saber cuáles son las intenciones del Rey demonio y es algo que me preocupa demasiado. Es bien sabido que Ciudad de Cristal representa un punto estratégico para todos los reinos y le permite a cualquiera acceder e ingresar a los distintos territorios con mayor facilidad. El desafortunado estado de la ciudad fue lo que empleó para poder "ganar", en cierta forma, el apoyo de los habitantes, si es que no se valió de otros medios. Tanto Sairou como Kutou, estuvieron brindando su apoyo para reconstruir la ciudad en el menor tiempo posible, pero el Rey se adelantó a cualquier acción que pudiéramos llegar a tomar... —
La variantes mínimas, los cambios más sutiles en la voz de Adziel, Alistair podía percibirlos tal cual haría un experto en descrifrar expresiones, con cada micro-gesto del bello rostro de la reina. Ese dejo de preocupación en su dulce voz no fue pasado por alto por el Sacerdote y curiosamente, eso lo tranquilizaba, a sabiendas de que no era el único con tal carga sobre sus hombros, siempre pensaba que lo que le ocurría a otros reinos, podría pasarle enseguida a Hokkan... ningún reino se excentaba de la malicia de sus enemigos y todos los tenían.

—Créame, joven Aleanurdrenn, lo que pueda ocurrir con Cristal, es de interés mundial, tal y como usted mismo lo expresó. Dudo mucho que el Rey sólo desee ampliar su territorio y creo que todas las naciones se encuentran amenazadas. Aún no sabemos cómo procederá, pero lo que podemos hacer es simplemente estar pendientes de todos los mínimos cambios y reforzar las barreras protectoras y las respectivas fuerzas de seguridad. —
"Joven"... curioso, solamente los realmente antiguos lo llamaban de tal modo, sobretodo viniendo de una tierra de mortales, donde la edad que se aparentaba, usualmente era la edad que se tenía. Era momento entonces... así como la calma precede a la tormenta, así lo hizo Alistair antes de seguir hablando, dejando que la respiración del animal fuera la que llevara de fondo la escena. Había bajado el rostro, reflexivo, meditabundo y entonces era ahora que lo alzaba y sorpresivamente, entreabrió los ojos, mostrando ese tono de cielo, esa pupila perdida en el vacío por entre sus párpados, resplandeciendo débilmente con la luz que se filtraba en el lugar.

- Mi señora, es aquí donde me permito hablar con plena libertad, pues lo dicho antes: no vengo representando más que a mi persona en este día... - la seriedad de apoderó de su temple juvenil, su tono de voz se volvió más severo - Bien podríamos no hacer nada y pensar que nuestras barreras nos salvarán, dentro de los muros de una ciudad tranquila, se desconocen los horrores de la guerra... a un pueblo no le interesa la sangre derramada en tanto sea por la gloria del reino, desgraciadamente. No es que les culpe, es nuestra naturaleza tan frágil y tan humana - sonrió - Claro que hablo por lo que conozco, aunque incluso me atrevería a afirmar que en todos los reinos, nos úne tan mezquina costumbre, sin afán de ofenderla - inclinó la cabeza, disculpándose por la fiereza de su comentario, y prosiguió - Planeo ir en persona a ver al "nuevo" rey de Ciudad Cristal, necesito tenerle cara a cara para conocer sus intenciones, aquéllas que los intermediarios jamás permiten conocer, lo sé por experiencia... Quisiera sugerir una alianza entre nuestros reinos, claro, si es que mi señor lo permite y está dispuesto a aceptarla, así como usted mi señora. La unión nos fortalecerá y quizá, haga reaccionar a Lord Shamtul, viendo que no puede tomar algo sin consecuencias. -

Había hablado. No fue el sabio consejero, tampoco el médico amable, mucho menos el bondadoso sacerdote, simplemente fue Aleanurdrenn, el estratéga y guerrero que había precedido batallas y sobrevivido a reinos y reinados. Volvió a cerrar sus ojos y sonrió a medias nuevamente, como si diera paso a otro hombre.

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Re: Audiencia (Adziel)

Mensaje por Adziel el Dom Mayo 27, 2012 6:10 pm

En todos los siglos que llevaba en ese mundo, nunca había afrontado una situación similar. En cuestión de algunos años, todo cambió dejando al mundo devastado por la incertidumbre, el miedo y el dolor. Ni su basta experiencia la ayudaba en lo absoluto. Nunca imaginó que algo así pudiera ocurrir. La muerte de Fernando I fue el detonante de todos los conflictos. ¿Qué habría sido de la vida de todos si él no hubiera muerto? Lo más probable era que siguieran con sus vidas pacíficamente, mas nadie podía asegurarlo. El único que sabía todo era el supremo. Él era quien movía todos los hilos que sujetaban a sus pequeñas marionetas, pues eso eran, muñecos o pequeñas piezas de ajedrez que él controlaba para su gusto y piacere. Y así como los controlaba, también podía deshacerse de ellos cuando lo creyera conveniente o, incluso, cuando se cansara de ellos.

De no ser porque estaba frente a Alistair, su mente hubiera continuado divagando y analizando todas aquellas cuestiones que tanto le intrigaban, mas debía concentrarse en la reunión, eso era la tarea más importante de aquel día por lo que se concentró en escuchar atentamente a cada una de las palabras emitidas por el joven y en cuanto éste concluyó, tomó una bocanada de aire y comenzó a explicar su postura: —Puede parecer eso, pero los ángeles somos protectores por naturaleza. No somos capaces de enfrentarnos o generar guerras a menos que tengamos que defender nuestros ideales o, más bien, a nuestros protegidos. Sé que las demás criaturas son distintas y de hecho lo he visto muchas veces. Lamentablemente, la guerra nos afectará a todos por igual y llegará el momento en el que nadie podrá seguir en una postura neutral. Ciudad de Cristal que era la representante principal de esa postura, cayó en manos de uno de los reyes... —dejó escapar un suspiro en cuanto terminó de pronunciar aquellas palabras. Realmente era un tema que la agobiaba demasiado. La guerra era lo que más odiaba, pero notaba que no había forma de escapar de ella. ¡Cuanto daría porque todo volviera a ser pacífico como en antes! —Por mi parte, también creo que una alianza entre ambos reinos sería provechosa; sin embargo, creo que esa es una decisión que el mismo Rey debe tomar. Nunca tuve ningún conflicto con los demás reinos, ni mucho menos con Hokkan, por lo que creo que también estará de acuerdo, pero aún así se debería hablar con Lord Magnus. —Dirigió por unos minutos la mirada hacia la ventana y luego volvió a observar a joven. —¿Usted cree que podrá descubrir cuáles son los planes del rey demonio? Sé que es alguien muy inteligente, puesto que de otra forma, no habría logrado suceder el trono luego de que el rey Kai abdicara... —Adziel dudaba de ello, ni siquiera podía saber lo que la reina Etsuko planeaba las pocas veces que se reunió con ella. Tanto Riku como Etsuko eran los reyes más enigmáticos de todo Xion.

Era un alivio saber que podría contar con ellos en el caso de que la alianza se concretara, pero aún así puede que necesitaran de más apoyo. Todo era muy incierto, y Adziel tenía un extraño y horrible presentimiento. No sólo lo podía apreciar con el día a día, sino que en su subconsciente lo veía. Los mismos hechos pasados lo demostraban. Tenía una extraña corazonada que no podía explicar. Era una sensación de miedo e inseguridad, que bien podría ser parte de su imaginación, pero dados los acontecimientos anteriores, todo podía pasar dado que nadie podría asegurarles que los sucesos no se volvieran a repetir en un futuro muy cercano. Por ese motivo, no podían quedarse de brazos cruzados y esperar lo peor. ¡Debía actuar! Pero ¿contra quién o qué debían pelear? ¿Qué era lo que se ocultaba en las sombras? Si no lo sabían, no había forma de hacer algo. Podían especular, pero nada sería seguro y aunque se tomaran las medidas necesarias, muchas cosas podrían escapárseles de las manos.



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